D. Manuel Agustín Un ejemplo de superación

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Sobre las adversidades podemos encontrar un sinfín de reflexiones de todos los tiempos, porque desde que el inicio de su vida, el ser humano está expuesto en cualquier momento a este tipo de situaciones. William Shakespeare dejó escrito que no hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida, pero en ocasiones este camino se convierte en algo muy duro.

El dolor puede presentarse en la vida en cualquier instante. Llega sin avisar, no llama a la puerta, trunca nuestra rutina y cambia el futuro que teníamos planeado. Sobreponerse a todo ello no es algo sencillo. Si logramos asumir las circunstancias que se nos han presentado, haremos crecer nuestra madurez. Pero lograr tomárselo como un camino para ser mejor es algo muy complejo.

Los residentes de Grupo Ballesol traen en su maleta todo tipo de historias, las hay que nos hacen reír, nos emocionan, nos entristecen, y nos erizan la piel. La de D. Manuel Agustín y su familia trasmite tanta fuerza, que nos deja sin palabras.

La hija de , D. Manuel nos escribe:

Quiero que sepáis, los que sólo le habéis conocido así, que mi padre ha sido un hombre MARAVILLOSO, un padre estupendo, una persona muy familiar. Divertido, ocurrente, con la “chulería” castiza del que la tiene por naturaleza… Disfrutaba yendo de excursión o de caza, recorriendo en coche lugares nuevos por conocer. Adoraba el campo, las partidas de cartas y una buena comida.

La vida le dio un vuelco hace 28 años, cambió, pero no se paró. La familia contaba con niños aún pequeños, pero tenía una mano muy fuerte dispuesta a tomar las riendas. Todos los que conocen la historia de D. Manuel Agustín no pueden hablar de él sin hacer mención a la gran mujer que desde hace veintiocho años ha sido capaz de ocuparse de todos los suyos sin flaquear un solo instante. Dª. Rufi, su esposa, es todo un ejemplo de actitud ante las circunstancias adversas de la vida. No sólo ha sabido afrontar la situación sin decaer, sino que ha sabido transmitir a sus hijos desde pequeños la fortaleza necesaria para que, pese a lo ocurrido, siempre hubiera sitio para la alegría.

Para ella también han pasado estos 28 años. Y no ha habido ni un solo día en que Rufi haya estado ausente. Ni uno solo. Los demás hemos faltado, hemos seguido con nuestras vidas, como ella quería, pero Rufi REMOVIÓ la suya para estar, permanecer, cuidar y querer a mi padre. Eres, mamá, AMOR y ENTREGA con mayúsculas. Nunca estaremos a tu altura, imposible. Ya lo sabes, pero volvemos a decírtelo: siempre has sido y eres nuestra luz.

En la inauguración de Ballesol Pozuelo, Madrid, D. Manuel Agustín fue uno de los primeros residentes en el centro. Su estancia durante casi tres décadas, dejó sin duda huella en otros residentes, y en los trabajadores del centro. La entereza de todos ellos ha sido y es, digna de admiración.

D. Manuel sigue siendo residente de Ballesol, pero ahora en nuestro centro de Gijón que cuenta con la fortuna de tener entre sus miembros a una familia maravillosa para nosotros.

Si algo podemos aprender de las personas que se enfrentan a duras situaciones es a plantarle cara al destino, y tener presente que sea cual sea la circunstancia que nos toque afrontar no debemos olvidar, al igual que D. Manuel y su familia, que siempre hay que mirar hacia delante con tesón.

El dolor es una paradoja en nuestra vida. Lo que nos hace felices es aprender a convivir con el, tolerar los momentos adversos de la vida y aprender de todo lo que ocurre. Hemos de aprender de Dª. Rufi y de toda su familia a tener paciencia, y a sacar lo positivo. Como recuerda su hija:

Aún está aquí con nosotros y todavía sigue siendo espejo donde mirar y aprender la fuerza de la vida, incluso en la peor de las situaciones. Sus ojos lo expresan todo: a veces dolor, angustia, a veces interrogación, a veces agradecimiento, y otras agotamiento y resignación. Pero siempre brillan, siempre hablan. Te queremos papá. Siempre.

Homenaje en el X Aniversario de Ballesol Gijón

Tan sólo habían pasado dos años de su apertura cuando D. Manuel llegó a Ballesol Gijón. Desde entonces él y toda su familia se han convertido en una parte muy importante y querida del centro. Por ello, y por todos estos años formando parte de la gran familia de Grupo Ballesol, el centro quiso dedicarle un homenaje durante la celebración del X Aniversario de la inauguración del centro. Su familia fue obsequiada con una placa que recoge el agradecimiento por haber confiando en nuestro cuidado durante casi tres décadas.

Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor. La cita de Santa Teresa de Jesús es sin duda el mejor resumen de la vida de D. Manuel y su familia.

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Ana Román
Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en temas de salud y en la comunicación a través de las redes sociales.