“NO ES POSIBLE DETENER EL ENVEJECIMIENTO, PERO SÍ PODEMOS CONSEGUIR UN ASPECTO MÁS SALUDABLE”

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El ser humano se relaciona entre sí a través de su piel. A medida que envejecemos la piel también lo hace. Manchas, arrugas, pequeños tumores son frecuentes a partir de determinadas edades. Su cuidado es importante, y no sólo desde un punto de vista estético, explica la dermatóloga Mª Pilar Buchó González, sino que al cuidar la piel, “las personas, desde un punto de vista psicológico, se encuentran mucho mejor”. Y, aunque reconoce que no es posible detener el envejecimiento, dice que sí se puede “camuflar”. Lo que recomienda sin dudar es cuidar la piel, desde pequeñitos, atendiendo a sus necesidades en cada momento.

¿Cómo envejece nuestra piel? ¿Qué factores intervienen?

El envejecimiento cutáneo es la disminución de la capacidad de la piel para adaptarse a las condiciones del medioambiente. Sin embargo, los cambios en la piel no sólo están relacionados con factores medioambientales, sino también con la constitución genética, la nutrición o la existencia de enfermedades sistémicas que tienen su expresión en la piel. Y también, el consumo de tabaco. Los fumadores tienen un envejecimiento más prematuro que los que no han fumado.

Se puede hablar de un envejecimiento cronológico o fisiológico de la piel, un fotoenvejecimiento causado por la exposición a los rayos ultravioleta. Es importante recordar la repercusión cutánea de las enfermedades sistémicas y no olvidar las patologías ampollosas, más frecuentes en las personas mayores.

 ¿Es el sol uno de los mayores enemigos de la piel?

El factor ambiental más importante es la exposición solar, como se observa en los cambios cutáneos en las zonas expuestas al sol, si se comparan con aquellas áreas no expuestas y protegidas de los rayos ultravioletas. El fotoenvejecimiento produce la aparición de manchas o léntigos, y posteriormente de queratosis actínicas, que son lesiones premalignas y a continuación epiteliomas o carcinomas, con capacidad mestastásica. También se relaciona el sol con el carcinoma basocelular.

Pero el peor de los tumores cutáneos es el melanoma, que cada vez tiene una incidencia más elevada. En España ha habido un aumento del 11% en los últimos 5 años. En nuestro país hay entre 6 y 11 casos por cada cien mil habitantes. En los melanomas lo más importante es la exposición al sol y las quemaduras durante la infancia. Las personas con piel y ojos claros y que han sufrido quemaduras en la infancia tienen mayor probabilidad de sufrir melanoma. Pero también influyen los factores genéticos y familiares.

Y el paso del tiempo ¿cómo influye?

El envejecimiento cronológico o fisiológico se caracteriza por una atrofia cutánea, una pérdida de elasticidad y deshidratación que contribuye a la aparición de arrugas y flacidez, como primer estadio, de un envejecimiento normal. La disminución del grosor de la piel y de la capa grasa subcutánea y de la función de las glándulas sebáceas y sudoríparas son factores que hacen que la piel esté cada vez más seca y descamada y que aparezca el picor, que es un síntoma común en las personas mayores.

Pero, en el caso de las personas mayores, ¿intervienen también otros factores distintos al envejecimiento cronológico y al fotoenvejecimiento?

En las edades avanzadas también hay enfermedades más frecuentes en la piel, como son las patologías ampollosas, como el pénfigo y el penfigoide. Además, las enfermedades sistémicas como cardiopatías, diabetes o arterosclerosis, tienen manifestaciones cutáneas. Y no debemos olvidar los exantemas medicamentosos, que son frecuentes en las personas mayores debido a la gran cantidad de medicamentos que a veces tienen que consumir.

Aún sabiendo que no es posible detener el envejecimiento, ¿hay alguna manera de prevenirlo o paliarlo?

En el caso del envejecimiento fisiológico se pueden hacer desde el punto de vista estético: inyectar productos de relleno, peelings, liftings, láser… De alguna manera lo podemos mitigar. En cuanto al fotoenvejecimiento, la protección solar es fundamental; y  respecto al tratamiento de las lesiones precancerosas y cancerosas  existen tratamientos quirúrgicos, terapia fotodinámica, o determinadas cremas. El melanoma,  requiere un tratamiento  mucho más complejo.

La piel es nuestra parte de cuerpo más expuesta y muchas veces no la cuidamos todo lo que deberíamos. ¿Qué consejos puede darnos para cuidarla como se merece?

Es fundamental usar para baño y ducha, productos para la higiene que no tengan jabón para baño y ducha y que estén especialmente diseñados para pieles secas. También hay lociones y cremas hidratantes, emolientes, que ayudan a regenerar las pieles más secas.

Cuando envejecemos ¿debemos tener más precauciones en cuanto a la exposición al sol, al agua, etc.?

El envejecimiento produce una reducción de la capa grasa de la piel y ello hace que muchas veces las personas mayores puedan sufrir tanto de hipotermia, como  insolación más fácilmente. Por ello, han de tener un mayor cuidado en su exposición al sol, con un fotoprotector y ropa adecuada así como disponer de sombreros de tejidos especiales que no permiten el paso de los rayos ultravioletas. Aunque eso lo debemos hacer a cualquier edad, pero especialmente los mayores. Tampoco es recomendable abusar de la exposición al agua: baños, duchas, los necesarios.

Y los productos para la piel, hidratantes, emolientes, jabones…, ¿dónde debemos comprarlos?

Siempre es recomendable adquirirlos en las farmacias, y no en supermercados o perfumerías. Los productos denominados de parafarmacia ofrecen hoy día una amplia gama según las preferencias de los usuarios, ya que tienen una garantía de calidad porque normalmente se conoce su composición, lo que permite indicar en cada caso el producto mas adecuado.

“Las personas mayores deben estar especialmente protegidas con fotoprotector, con sombrillas, con sombreros, con ropa, etc.” 

¿Hay un cuidado para cada tipo de piel?

Por supuesto. Las pieles más secas precisan más emolientes, mas hidratantes y en general productos más grasos.

¿Y la nutrición? ¿Es importante en el cuidado de nuestra piel?

Desde luego. Además, muchas personas mayores están desnutridas, por diferentes razones; no ingieren todas las verduras, frutas, proteínas que deberían tomar. La piel de las personas desnutridas es más fina, está más deshidratada, más arrugada,  seca, más propensa a infecciones… En general, la desnutrición acentúa los signos de envejecimiento.

En un país con tanto sol. ¿Tenemos una buena concienciación sobre el daño que puede producirnos?

Hay de todo. Pero lo cierto es que hay muchas personas que están muy concienciadas de que el sol hay que tomarlo siguiendo unas medidas muy importantes, como es el buen uso de fotoprotectores para prevenir la exposición a los rayos ultravioletas, qué horas son las peores para estar al sol, qué ropa debe utilizarse…

¿Y los más mayores?

Las personas mayores deben estar especialmente protegidas con fotoprotector, con sombrillas, con sombreros, con ropa, etc.

Algunas recomendaciones para tomar el sol con sensatez. 

Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16 h). Utiliza barreras físicas para que el sol no llegue a la piel: sombrillas, sombreros de ala ancha para proteger también el cuello y las orejas, camisetas… Usar un fotoprotector solar con filtros de protección UVA y UVB adecuado al fototipo, en la cantidad adecuada, procurando aplicarlo antes de salir de casa, sobre la piel bien seca y antes de exponerte al sol, y después de cada baño o cada 2 horas. Usar gafas de sol que absorban el máximo posible de las radiaciones ultravioleta. Beber abundante agua para evitar la deshidratación.

En el caso de los niños hay que ser especialmente cuidadoso (factor de protección 25 ó 30 y resistente al agua). En niños mayores y adolescentes, es necesario seguir las medidas previamente recomendadas y enseñarles a protegerse de las radiaciones solares a medida que van creciendo y se hacen independientes. Cuanto más bajo sea el fototipo, mayor tiene que ser el filtro o factor de protección solar.

Y acudir al dermatólogo si se aprecia una lesión nueva y que no cura en la piel, especialmente si es diferente a otras previas, o cambios en un lunar que ya existía.

¿Cuántos tipos de pieles hay?

Se conoce como fototipo a la capacidad de la piel para asimilar la radiación solar. Su clasificación oscila entre I y VI. El I son personas de piel muy pálida, generalmente pelirrojos, ojos claros, con una piel que  siempre se quema, y nunca  se broncea. El II lo forman personas de piel blanca, ojos claros, de cabello rubio o castaño claro. Se queman fácilmente, apenas se broncean. El fototipo III es el más común en nuestro país y corresponde a personas con cabellos castaños y ojos marrones, que enrojecen primero, se queman moderadamente y se broncean  uniformemente después de su exposición al sol. El IV pertenece a las personas de cabello y ojos  oscuros, de pieles oscuras que  no se queman y se broncean bastante al exponerse al sol directo. El fototipo V que serían la personas de pelo, piel y ojos oscuros que rara vez se queman y que se broncean mucho. Y el fototipo VI son las personas de color, que nunca se queman y que se broncean rápidamente.

¿Y la melanina? ¿Es constante en nuestro organismo o disminuye con la edad?

Es verdad que el número de células que contienen pigmento, los llamados melanocitos disminuyen con la edad, pero los que quedan aumentan de tamaño, de modo que la piel envejecida aparece en algunas zonas más manchada y en otras más pálida.

¿Cómo podemos obtener un envejecimiento saludable de la piel?

Es difícil; lo fundamental sería la prevención desde la infancia, una alimentación correcta, uso de cremas hidratantes  y nutritivas con lo que se consigue mejorar la piel. No fumar, por supuesto.

Pero también depende de factores genéticos. Y  el estrés, que en nuestra sociedad es tan frecuente y  que contribuye también a hacer mas evidente el  envejecimiento.

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Rafael Pérez Ybarra
Rafaél Pérez Ybarra es Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Más de 20 años de experiencia en el periodismo científico y de salud. Colaborador de El País Salud, de la revista JANO Medicina y Humanidades, coordinador de la Revista Infoseisida, Editor de la revista Eidon de la Fundación Ciencias de la Salud. Ha trabajado en el Diario YA, en la VOZ de Asturias y el Diario Médico. Experiencia en Comunicación como asesor para la Industria Farmacéutica. Profesor en el Master Salud/Medios de Comunicación organizado por la Asociación de Informadores Sanitarios (ANIS) y la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Verano del País Vasco.