EL PODER CURATIVO DE LA REFLEXOLOGÍA

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Se trata de un tipo de masaje que se realiza en una zona concreta del pie en la que se refleje el órgano sobre el que desea actuar.

Las manos dicen mucho de las personas, y su poder energético es enorme cuando se esfuerzan por masajear. Las manos y sobre todo los dedos son necesarios para practicar la reflexología, el arte de realizar masajes en los pies para calmar ciertos males y tensiones. Existen ciertas zonas en el pie que representan todos los órganos del cuerpo y al estimular esas zonas manualmente se puede calmar el dolor, facilitar la eliminación de toxinas, prevenir ciertas enfermedades y disturbios de la salud.  Por tanto, es una terapia que utiliza la presión y el masaje en los pies y en las manos también para promover la curación y la prevención de muchas enfermedades. Es una terapia curativa que no aísla una enfermedad para tratar sus síntomas, ni actúa específicamente sobre un órgano, sino que trata a la persona como una unidad, un todo, con el objetivo de inducir un estado de equilibrio y armonía. Según los orientales, todas las enfermedades son resultado del desequilibrio energético  del cuerpo. La reflexología tiene como fin devolver el equilibrio al organismo. El masaje profesional aplicado en las áreas reflejas va a mostrar qué partes del cuerpo están fuera de equilibrio y al administrar el tratamiento apropiado, corregir estos desequilibrios y hacer que el cuerpo vuelva a un estado óptimo de salud. Se trata, por tanto, de un masaje que se realiza sobre la zona concreta del pie en la que se refleje el órgano sobre el que desea actuar.

Una de las mayores cultivadoras del masaje zonal, la norteamericana Funíce D. Inhgham, sugiere realizarlo mediante presión con el pulgar. Ante todo, es muy importante la posición tanto del masajeado como del masajista. El movimiento del pulgar o de otros dedos debe ser lento, profundo y circular. No obstante, antes de comenzar el masaje es conveniente que el masajista se familiarice con cada pie, tomándolo entre las manos y manipulándolo durante al menos un minuto. El cuerpo es un campo de energía dinámico.

Los chinos descubrieron que esta energía, que ellos llaman ‘chi’, circula a lo largo de los meridianos, que son las líneas de energía que existen en el cuerpo. Los principales meridianos que atraviesan los órganos más importantes se encuentran en los pies.  Por ello, al masajear las áreas reflejas de los pies se ayuda a desobstruir los bloqueos a lo largo de los meridianos y se estimula la energía vital del cuerpo a fluir libremente. De ahí empieza una reacción en cadena que resulta en alteraciones fisiológicas en todos los órganos y sistemas del organismo. La reflexología podal puede aplicarse para aliviar un buen número de dolencias. Ayuda a solventar problemas de insomnio, ansiedad, estrés, angustia, problemas digestivos de origen nervioso, neuralgias y cefaleas, afirma la reflexóloga podal Ángela Primo, quien añade que este tipo de masaje también ayuda a aliviar algunas disfunciones metabólicas, deficiencias circulatorias, desarreglos hormonales y alergias, entre otros trastornos. Primo asevera  que la experiencia le ha confirmado que la reflexología “es una gran ayuda porque depura el organismo de sustancias tóxicas, reduce la tensión, alivia el dolor, favorece la respiración y normaliza las funciones de los órganos, las glándulas y las hormonas”. El origen de la reflexología se ubica en China, aunque su desarrollo real se le debe al doctor William H. Fitzgerald, quien impulsó definitivamente esta técnica a comienzos del siglo XX.

GRANDES BENEFICIOS

En cuanto a los beneficios para las personas mayores, un tratamiento puede ayudarles en sus funciones motoras y en la regulación de su sistema nervioso. Además, la reflexología desempeña un papel fundamental en algo básico para mantener la buena  salud: la eliminación de toxinas, a través de la estimulación de las funciones intestinales y urinarias. También es muy beneficiosa para activar la capacidad respiratoria, aumentando la misma dentro de lo posible. Este masaje, dicen quienes lo practican, será delicado y mucho más suave que el que se aconseja para un adulto joven. Las sesiones no suelen superar los veinte minutos de duración, pero esto depende de cada caso particular.

También existe reflexología auricular, aplicada en el pabellón de las orejas. Este método es utilizado por los acupunturistas, sobre todo en tratamientos prolongados en los que la aportación de agujas en otros sitios de la piel resultaría muy molesta para cualquier persona con actividad cotidiana. Por otro lado, la reflexología en los dedos y uñas es un método utilizado en un tipo de medicina oriental llamado Su Jok en el que se utilizan imanes o vegetales aplicados en áreas específicas para conseguir estimulación en zonas microreflejas localizadas en dedos y uñas. En definitiva, la terapia zonal está basada en la creencia de que tendrá un efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo, o de que mejorará la salud integral. Sin embargo, en ausencia de pruebas empíricas de la validez de las pretensiones de la reflexología, y dada su inconsistencia teórica, es considerada por la comunidad médica y científica una pseudociencia.