UN PUZLE CONTRA EL ALZHEIMER

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Ya lo dijo el médico español más reconocido, D. Santiago Ramón y Cajal: las neuronas pueden cambiar sus conexiones entre sí, y conviene entrenarlas. A uno de los primeros que le debió sorprender la plasticidad del cerebro fue también a John Spilsbury, sin quererlo el inventor de uno de los entretenimientos más usados desde hace siglos, el puzle. Una de las construcciones de sus mapas de madera provocó su nacimiento en 1760. Sus primeros usos tuvieron mucho que ver con la profesión de Spilsbury, los colegios británicos los utilizaban como elemento didáctico para las clases de geografía.

Pero los rompecabezas que hoy conocemos, empezaron a comercializarse a partir de su idea un siglo después. La alta sociedad lo convirtió en uno de sus entretenimientos favoritos con un carácter familiar. Sus piezas, cortadas rigurosamente a mano, pasaban de generación en generación como si de joyas se tratasen. Lo que aquellos aficionados de la clase alta no sabían es que aquellas piezas de madera que obtenían como legado, estaban mejorando su salud mental. Lejos de ser un simple juego de entretenimiento, el puzle es la herramienta perfecta para mantener nuestra mente ágil. Sus beneficios recaen tanto en niños como en adultos.

Las personas que mantienen el cerebro activo durante toda la vida con actividades cognitivamente estimulantes, como la lectura, la escritura y juegos como el puzle tienen menos niveles de una proteína vinculada con el Mal de
Alzheimer.

BENEFICIOS DE ARMAR UN PUZLE

  1. Los rompecabezas son actividades estimulantes que pueden ir desde las tradicionales imágenes de cartón que tienen que acomodarse, hasta los crucigramas que llegan con el periódico todos los días. Todas estas actividades pueden ayudar a fortalecer la memoria y pueden ser divertidas, relajantes e incluso desafiantes.
  2. Memory Puzzle, un juego de encajes sencillos especialmente diseñado para enfermos de Alzheimer. El juego reproduce objetos de uso cotidiano y contribuye a ejercitar la memoria y la motricidad fina, es decir, la capacidad de realizar movimientos voluntarios precisos que requieren un grado alto de coordinación.
  3. El puzle enseña el significado de las metas, el valor de la constancia y la paciencia, es decir, enseña a insistir en terminar lo que se comenzó a pesar de las dificultades que se presenten.
  4. El puzle estimula la habilidad óculo-manual, ejercitando la memoria visual y la motricidad fina. Armar un rompecabezas, puede ser un momento para compartir con el niño, y de esta manera fortalecer los vínculos como así también enseñarle a trabajar en equipo.
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Ana Román
Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en temas de salud y en la comunicación a través de las redes sociales.