ENVEJECER A LOS 30 AÑOS

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“Uno es tan joven como lo es la salud de sus arterias”

Rudolph Altschul. Científico alemán.

Envejecemos cuando empieza el deterioro celular general y al mismo tiempo se inicia una lucha contra lo que está determinado genéticamente y hormonalmente. A los 30 años, según el catedrático de Fisiología Humana, Francisco Mora, nuestro programa genético que tenemos en el ADN, considera que ya ha hecho todo su trabajo. El cuerpo no está tan controlado y vigilado por el propio programa de ADN y hay una mayor interacción con los distintos elementos que pueden surgir del ambiente.

Para Jaime Miquel, ex director del Laboratorio de Envejecimiento de la NASA,a los 30 comienza el cambio de la fisonomía: aumenta el peso, baja el metabolismo y los niveles de ciertas hormonas, aparecen cambios en el sueño, se pierde memoria….” Pero no es un proceso irremediable. Una dieta frugal rica en frutas y verduras, el ejercicio físico moderado y la actividad mental ayudan a retrasar el envejecimiento y activan los factores capaces de rejuvenecer el cerebro. El parecido entre los procesos que experimenta el organismo humano en el espacio, principalmente por la falta de gravedad, y el envejecimiento físico han sido el centro de las investigaciones de Jaime Miquel, cuyo principal resultado es que el consumo de oxígeno va deteriorando las células con el tiempo. En este sentido, según Miquel, “envejecemos básicamente por la oxidación de células que no se regeneran”.

LA NASA Y EL ENVEJECIMIENTO

Dice Jaime Miguel que la gente suele preguntarle por qué ha trabajado en la NASA y por qué le interesa a esta institución el estudio del envejecimiento. La contestación es que hay efectos de la ingravidez que son parecidos a los del envejecimiento. En concreto, el de la descalcificación y pérdida de masa muscular en las piernas. Se trata de los dos problemas claves, parecidos a los del envejecimiento normal. Las personas mayores no tienen mucho calcio y son propensos a las fracturas, sobre todo las mujeres después de la menopausia, y esto se acelera por el desuso. En el espacio no se ha llegado a situaciones patológicas, pero si los sujetos estuviesen viviendo en ese medio durante mucho tiempo tendrían serios problemas. Y eso se debe a que no pesan, que se mueven sin el menor esfuerzo, que flotan. El esqueleto es hijo de la fuerza de la gravedad en cierto modo, y también el músculo; están hechos para un ambiente en que se pesa. Es muy curioso. En un insecto, el organismo, si no se usa, dura más, porque no hay atrofia. Pero con el cuerpo humano estamos siempre entre los dos extremos, no usarlo nada o usarlo en exceso. Correr una hora o andar tres kilómetros al día es bueno porque el cuerpo humano está diseñado para eso. Pero no para hacer ejercicios violentos, porque los animales tampoco los hacen. La prueba es que al primero que corrió una maratón le costó la vida.

Desde un punto de vista ya más poético: comenzamos a envecejer cuando permitimos que el niño que todos llevamos dentro, comience a morirse poco a poco. Algo así afirma el poeta Juan Zorrilla de San Martín en su Sermón de la Paz: “la persistencia de la niñez en la vida nos hará sentirnos jóvenes y para impedir que el niño que llevamos dentro no se vaya muriendo paulatinamente en el hombre maduro, deberíamos atenuar nuestros apetitos groseros, con la revelación de otros deleites, capaces de hacernos más amable la vida”.

En un sentido figurativo, empezamos a envejecer cuando matamos la esperanza, cuando dejamos de sonreír, cuando dejamos de soñar o cuando dejamos de hacer proyectos, cuando dejamos de hacer el esfuerzo por hallar lo bello en todo cuanto nos acompaña o de buscar un aprendizaje tanto en lo bueno, como en lo malo que nos sucede. En fin, comenzaremos a envejecer cuando por diferentes circunstancias de la vida, perdemos nuestra capacidad de elaborar proyectos, de soñar, de querer, y dejamos de sentir que pese a todas sus farsas, sufrimientos, injusticias, peligros y sueños rotos, este sigue siendo un mundo hermoso, permitiendo de ese modo que el pesimismo y la desesperanza nos invada y nos controle nuestro ánimo.

¿Sabía que…?

Un mal uso de la actividad mental y un mal comportamiento ambiental pueden provocar respuestas de envejecimiento prematuro. Además, desde una mala alimentación, hasta una baja actividad deportiva, un mal cuidado del cuerpo en general, y de la mente en particular, pueden provocar respuestas de envejecimiento.

Nuestro envejecimiento, el envejecimiento humano, es dependiente en relativa medida de los genes que heredamos (en un 25 por ciento, es decir, los padres longevos pueden tener hijos longevos), y mucho más de los estilos de vida que desarrollamos (en un 75 por ciento).