ENVEJECER EN MOVIMIENTO

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ES UN LEMA QUE REFLEJA UNA REALIDAD

En 2030 habrá 6,1 millones de conductores mayores de 65 años en España. El protagonismo de este colectivo es evidente por muchos motivos: aumento progresivo de la esperanza de vida, una población más activa y una necesidad de participar en la sociedad. “Los hábitos han cambiado”, atestiguan con datos los expertos. 8 de cada 10 personas mayores aseguran desplazarse como mínimo una vez a la semana, aunque sea a pie… ¿y en coche?

Tal y como se desprende de una encuesta realizada a 2.300 conductores mayores de 60 años -enmarcado en el estudio sobre conductores Senior y seguridad vial en España, elaborado por Liberty Seguros y el Real Automóvil Club de España, RACE- “a medida que la edad avanza, los conductores son menos sancionados, su prudencia aumenta y por tanto su exposición al riesgo por kilómetro es menor. Las principales situaciones de tráfico que tratan de evitar son: conducir bajo condiciones meteorológicas adversas, circular con mucha intensidad de tráfico y atravesar zonas con demasiadas intersecciones seguidas”.

En condiciones de envejecimiento normal, se producen una serie de cambios a nivel sensorial, físico y cognitivo que pueden afectar a su forma de conducir, a pesar de ser los conductores mayores los primeros en autorregularse, es importante que estén atentos a estos cambios para adaptar la conducción a sus necesidades. Aunque la percepción de sus capacidades para la conducción es buena o excelente, la visión y la audición son las capacidades que, independientemente de los años, perciben como más deterioradas.

Actualmente, los mayores de 65 años ya representan el 17% de la población española y un 12% de los conductores. Teniendo en cuenta este contexto, el Informe “Envejecer en movimiento” del RACC (Real Automóvil Club de Cataluña) reclama que las infraestructuras, el urbanismo y la accesibilidad se adapten a esta realidad. En el período 2004-2009, más del 50% de los peatones fallecidos en ciudad eran personas mayores, y en carretera el porcentaje fue cerca del 35%. En España, el umbral de los 65 años no significa un cambio inmediato en los estilos de vida en general, ni en la movilidad cotidiana en particular. “Lo que hay que cambiar es el entorno, y a diferencia de lo que piensan otros, adaptar por ejemplo las carreteras a estas personas y aumentar el tamaño de las señales de tráfico como se ha hecho por ejemplo con los botones de los teléfonos móviles”, asegura Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA).

CONSEJOS PRÁCTICOS

El RACC propone una serie de recomendaciones a las personas mayores conductoras:

  •  Circular, en la medida de lo posible, en horas diurnas.
  • Evitar conducir en condiciones meteorológicas adversas.
  • Evitar conducir en horas punta.
  • La ingestión de ciertos fármacos puede afectar a la seguridad de los que conducen.
  • Adaptar siempre la velocidad de circulación a las condiciones externas del momento y a sus condiciones físicas.
  • Si se realiza un viaje largo, es aconsejable descansar cada dos horas, aunque se debe parar antes si se perciben síntomas de cansancio como picor de ojos, parpadeo constante, dolor muscular o falta de concentración.

RADIOGRAFÍA DE LA MOVILIDAD SENIOR

CONDUCTORES MAYORES DE 65 AÑOS

2,9 millones….2010
6,1 millones….2030

Las personas mayores con permiso de conducir han aumentado en casi un millón entre 2001 y 2009. En 2010 había 2,9 millones de conductores mayores de 65 años (2,4 hombres y 0,5 mujeres) y se estima que en el año 2030 habrá 6,1 millones de conductores (4,0 hombres y 2,1 mujeres). El día a día de los mayores es relativamente similar durante toda la semana, a diferencia del resto de la población.  Ocho de cada diez se desplazan como mínimo una vez a la semana. La actividad más común es el paseo: dos de cada tres afirma pasear una media de cinco días a la semana.

El desplazamiento a pie es el más popular entre los mayores; el 75%. Sólo el 16% afirma no desplazarse andando nunca o casi nunca. Entre los medios mecánicos, el vehículo privado es el más usado, sobre todo por los hombres (16,5%) y en las ciudades pequeñas (25%).