MUSICOTERAPIA

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La vitalidad de la melodía

La musicoterapia constituye una aplicación funcional de la música con fines terapéuticos para promover, a través del sonido y la música, una amplia circulación energética. Su poder es tal que puede solventar problemas de origen psicosomático.

Cuando uno se tumba en el sofá y enciende la radio o pone un CD, persigue sin duda la relajación y dejarse llevar por el sonido armonioso porque sabe que le ayuda a sentirse mejor. Y es que, cuando hablamos de terapias musicales, éstas utilizan el sonido y la habilidad de la música para disminuir el dolor de muelas, por ejemplo, mejorar la memoria y reducir el estrés. Los especialistas confirman que el sonido puede ser un gran sanador.

La musicoterapia es la utilización de la música y sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado, con un paciente o grupo, en un proceso destinado a facilitar y promover comunicación, aprendizaje, movilización, expresión, organización u otros objetivos terapéuticos relevantes, a fin de asistir a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas. Ésta es la definición que aporta la Asociación Internacional de Musicoterapia, institución que además añade que la musicoterapia persigue, en definitiva, una mejor calidad de vida, a través de la prevención y rehabilitación en un tratamiento. En el desarrollo de esta disciplina, los expertos reconocen que uno de los campos donde se están obteniendo logros relevantes es en el tratamiento a personas mayores, ya que en esta etapa de la vida se produce un aumento de la interioridad y las personas tienden a encerrarse en sí mismas, pierden interés por lo que les rodea, produciéndose además una disminución de la autoestima. En cualquier contexto se constata que la música es un medio comunicativo no verbal único, que mejora la comunicación con los demás y, en el caso de los enfermos de Alzheimer y otras demencias, es un excelente medio de expresión de emociones. Además, la música actúa meramente como una distracción y, por tanto, se convierte en un gran aliado en relación a la percepción del dolor. El dolor se agrava mientras más se piensa en el mismo, por lo que cualquier cosa que desvíe la atención puede hacer que la sensación de dolor disminuya. Aparentemente, también tiene la capacidad de evocar sentimientos y estados de ánimo que pueden ser de gran ayuda para controlar no sólo el dolor, sino el temor y la ansiedad que le acompañan y que exacerban la percepción del mismo.

Por tanto, y a nivel general la musicoterapia facilita y promueve la comunicación y las relaciones sociales. Con esta aplicación, se consigue un aumento de la autoestima, incrementando la seguridad en uno mismo ya que la música suele actuar como disparador de pensamientos positivos e ideas creativas. Además, provoca un mayor dominio de las emociones. Por otro lado, esta terapia mejora las funciones motoras y perceptivas, es decir, el ritmo, que es el elemento dinámico de la música, sirve de estímulo en procesos psicomotores, consiguiendo una mayor coordinación de los movimientos. Y, por supuesto, la musicoterapia actúa como elemento relajante frente a desequilibrios nerviosos y problemas de estrés.

“La música suele actuar como disparador de pensamientos positivos e ideas creativas.”

Todos estos efectos se alcanzan a partir de los dos tipos principales de música: la música sedante, que es de naturaleza melódica sostenida, y la música estimulante, que aumenta la energía corporal. El uso de la música como terapia se remonta a la Prehistoria, puesto que se sabe que la música estuvo presente en los ritos religiosos y de curación. Sin embargo, los primeros escritos que aluden a la influencia de la música sobre el cuerpo humano son los papiros egipcios descubiertos por Petrie en la ciudad de Nahum en 1889, papiros que datan de alrededor del año 1500 antes de Cristo. En ellos, ya se racionaliza la utilización de la música como un agente capaz de curar el cuerpo, calmar la mente y purificar el alma. Por ejemplo, se hacía referencia al encantamiento de la música relacionándola con la fertilidad de la mujer.

Aristóteles hablaba del valor médico de la música y Platón la recomendaba con las danzas para las fobias. Ya en el siglo XV, Ficino se esforzaba por una explicación física de los efectos de la música, uniendo la filosofía, medicina, música, magia y astrología. Ficino aconsejaba que el hombre melancólico ejecutara e inventara aires musicales.

SONIDOS DE NUESTRA VIDA

¿Quién puede prescindir de la música, esa compañera tan necesaria…? Estamos en una sociedad donde el ruido incordia más que acompaña, como el de una moto o el de las obras de enfrente de casa, que provoca bastante distracción. El llanto de un bebé o el griterío del patio de un colegio también son fuente de bullicio, o bien el tráfico rodado del centro de una ciudad puede suponer una elevada contaminación acústica. Este alboroto puede conllevar estrés, situación en la que por el contrario la música puede atenuar sus efectos negativos. La música es un estímulo que enriquece el proceso sensorial, cognitivo y también los procesos motores, además de fomentar la creatividad y la disposición al cambio. Así, diversos tipos de música pueden reproducir diferentes estados de ánimo, que a su vez repercuten en tareas psicomotoras y cognitivas.

“La música es un excelente medio de expresión de emociones para enfermos de alzheimer y otras demencias.”

La Asociación Catalana la define como la aplicación científica del arte de la música y la danza con finalidad terapéutica y preventiva, para ayudar a acrecentar y reestablecer la salud mental y física del ser humano, mediante la acción del profesional. Pertenece al grupo de las terapias creativas junto con la danza terapia, el arte terapia, la poesía terapia y el psicodrama; sin olvidar que la musicoterapia es una profesión del ámbito sanitario, humanística y creativa porque actúa sobre las emociones, la creatividad y los valores humanos, entre otras cuestiones. En este sentido, para la Asociación Catalana la musicoterapia “no es una terapia alternativa, ni una terapia adjunta, sino que tiene entidad propia”. Además, está considerada como una de las 100 carreras con más futuro en este siglo. De hecho, como disciplina de salud se ha extendido alrededor del mundo. Hasta la actualidad, se han desarrollado carreras de grado y post-grado en Alemania, Dinamarca, Austria, Italia, Francia, Hungría, Polonia, España, Reino Unido e Israel, pero también en países asiáticos como Corea, Taiwán, y del continente americano como Estados Unidos, Perú, Cuba, Chile, Argentina y Canadá, entre otros.

Dependiendo de las circunstancias personales, cada estímulo sonoro o musical puede inducir una variedad de respuestas en las que se integran, tanto los aspectos biofisiológicos, como los efectivos y mentales. Sea lo que sea, la música nos deja huella en nuestro interior, creando un archivo sonoro personal. Porque, ¿quién no deposita en su interior melodías que evocan momentos de la vida? Es difícil borrar este archivo único.