ORQUESTA PULSO Y PÚA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID

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AFINANDO LOS SENTIDOS 

«El mérito de la Orquesta tiene mucho que ver con la ilusión»

Lo que ha unido la música que lo mantenga la tuna. Así piensan los componentes de la Orquesta Pulso y Púa de la Universidad Complutense de Madrid. Son ochenta músicos, amigos, “personas que damos vida a los instrumentos y voces que componen esta organización musical”. La mayoría ronda –como buenos tuneros- los ochenta años, aunque también se dejan ver jóvenes de cuarenta años. “Aquí hay gente que recorre 200 kilómetros todos los lunes para acudir a un ensayo, incluso con algún impedimento físico. La música y la actividad te mantienen activo y ayuda mucho cuando vas teniendo una edad”.

«Nos encantaría compartir escenario con Plácido Domingo. Hemos logrado grabar un disco con Alfredo Kraus y colaborar con Nati Mistral»

La tuna les marcó para siempre, y aunque profesionalmente la vida les ha llevado por distintos caminos, la música y su paso por este grupo universitario les ha mantenido unidos. Pulso y Púa es mucho más que una orquesta, es una gran familia de talentosos médicos, ingenieros, profesores, veterinarios e incluso artesanos que han dedicado toda una vida a la guitarra, a la bandurria, al laúd y a recorrer medio mundo enamorando con sus peculiares sonidos. Tunos sin traje, pero con un repertorio de esmoquin en el que aparece Beethoven, La Zarzuela para admiración de celebridades como María Dolores Pradera, “que quedó impresionada tras escucharnos”.

Acaban de perder a uno de sus miembros fundadores, D. Juan de Mata Álamo, que fallecía a los 99 años, y que residía, precisamente, en BALLESOL Tres Cantos, Madrid. A él le dedicarán muchos ensayos, todas las galas posibles, “pero sobre todo nuestro cariño y admiración por lo que supuso para la familia Pulso y Púa”.

Valentín, Vicente y Manuel nos reciben con el pensamiento de Platón presente, “la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”. La orquesta surge a partir de la Asociación de Antiguos Tunos de la Universidad Complutense de Madrid en 1982, con la firma de dieciocho personas. Su nombre se debe a que los instrumentos que componen la orquesta son principalmente de pulso y de púa. Esta orquesta está compuesta por antiguos tunos, “su extinción no es algo que vaya a ocurrir, y ya llevamos treinta y dos años en activo y sin señales de que esto vaya a desaparecer”, es más apresura a afirmar Manuel, “tenemos lista de espera de ocho personas”. Para estos y todos los interesados, Pulso y Púa sólo “exige” unos requisitos para formar parte de la orquesta: Que te guste la música; que hayas sido tunero; pertenecer primero a la Asociación, en la que ya hay 300 asociados; y un pequeño examen de acceso.

«El envejecimiento se lleva mejor con la música. La música te da un equilibrio interior que no te aporta ninguna otra actividad. Es recomendable mantenerse mental, física y emocionalmente activo para sentirnos bien y llevar una vida saludable»

Valentín Martín Jadraque

La música llegó a su vida por lazos familiares. Su tío tenía una bandurria de 1922, al fallecer fue heredada por su padre, y de este llegó a sus manos, de las que aún no se ha separado. Al igual que el resto de sus compañeros, no es músico profesional. Cuenta con un currículum muy amplio, ha sido profesor, estudió matemáticas, ha pasado por la escuela de ingeniería de caminos y puertos, y es además licenciado en informática. Desde su jubilación, sus manos han escrito todas las partituras para la orquesta. Amor a la música tienen todos, pero Valentín tiene magia. Sus partituras se encuentran recogidas en 15 libros que presta amablemente para quien los necesite sin recibir ningún beneficio económico.

Vicente Muñoz Carrillo

Sus manos son prodigiosas dentro de Pulso y Púa, es la única mandolina en esta numerosa orquesta. Vicente tiene además de la música otra pasión… Ha sido el creador del arte hawaiano en España. Desde que dejó de trabajar y abandonó su taller ha dedicado su vida a la pintura y a Pulso y Púa, de la que habla con mucho sentimiento. La música llegó a su vida cuando aún era un niño y acudía al colegio Fray Luis de León. Para este artista, ser de la tuna le ha marcado de por vida.

Manuel Trujillo Temboury

Presidente de Pulso y Púa, y uno de los miembros más jóvenes de la orquesta, por su manos pasan las finas cuerdas de una guitarra que acaricia con sentimiento. Veterinario en activo, Manuel cuenta cómo la música era en sus años de juventud una forma de acercarse a las chicas. La guitarra se convirtió para él en la mejor concubina posible, y en una inseparable amiga que le condujo a inscribirse en la tuna el primer día de Facultad. Manuel es partidario de ser activo, y además de la orquesta tiene la pintura como afición.

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Ana Román
Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Especialista en temas de salud y en la comunicación a través de las redes sociales.