POR UNA FLOR, UN POEMA

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Se oyó la música, la risa de los niños, los besos de los residentes, la emoción de los familiares… En BALLESOL Poio alrededor del día del abuelo se celebran muchas cosas, pero entre todas resaltaron una: la felicidad de hacer algo juntos. Todo empezó con la visita de la Galescola de Poio. Para todos los invitados los residentes ofrecieron bandejas de golosinas con las que endulzar un encuentro ameno, divertido y diferente. Al ritmo del acordeón los residentes compartieron con los niños la bella historia de Elisa, la pastelera.¡Qué vivan los abuelos! Repitieron todos encantados con el día que pasaron.