EL CORAZÓN DE UN TERAPEUTA OCUPACIONAL

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En la actualidad, muchas empresas dan a conocer sus productos a través de las redes sociales, facilitando la búsqueda de dichos productos o servicios, a través de tus propios intereses. Así fue como encontré una pequeña empresa de diseñadores que realizan ilustraciones personalizadas. Uno de los diseños que más me llamó la atención fue los “corazones de profesionales” que ilustraban las cualidades de cada uno de ellos y, entre esos corazones, encontré el mío, el corazón del Terapeuta Ocupacional.

En el corazón estaba escrito: observador, paciente, motivador, empático, creativo. Estas son algunas de las aptitudes que nos definen. A pesar de que cada vez es mayor la visibilidad de mi profesión, hoy en día, todavía muchos se preguntan qué es la Terapia Ocupacional. La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WOFT), define nuestra profesión como la encargada de la promoción de la salud y el bienestar a través de la ocupación, con el objetivo principal de capacitar a las personas a participar en las actividades de la vida diaria.

Desde los inicios de las civilizaciones, el uso terapéutico de la actividad y del movimiento ha sido aprendido. La historia nos sugiere que la profesión de TO, como tal, emerge a finales del siglo XIX, como parte del descubrimiento del valor de las ocupaciones como tratamiento. Sin embargo, no fue hasta la Segunda Guerra Mundial cuando se reconoció la Terapia Ocupacional de forma oficial.

Volviendo al inicio, a esas cualidades que forman parte de nosotros, me voy a detener en una en especial, la creatividad. El concepto de creatividad viene influenciado por nuestras experiencias tanto a nivel social, como educativo y personal, siendo ésta una cualidad evolutiva en el hombre, ya que tiene la capacidad de adaptarse al entorno y a las demandas del mismo. Son muchos los beneficios que se generan a través de actividades creativas, las cuales, cada vez, van ganando mayores seguidores; y no solo artistas, sino también profesionales de otros ámbitos, como la Ciencia, la Psicología, la Educación o la Publicidad, entre otros.

Por lo tanto, la creatividad como recurso en Terapia Ocupacional, es una herramienta beneficiosa y aplicable a la hora de obtener resultados positivos en el tratamiento, así como para ampliar las competencias personales.

Sin embargo, antes de iniciar una técnica creativa como parte de nuestra intervención, es importante conocer adecuadamente el método y haberlo experimentado antes. Es precisamente de ahí, de mi experiencia personal/educativa previa, de donde surge el programa que llevamos a cabo actualmente en Ballesol Alcalá de Henares: Danzaterapia – Gerontogimnasia musical.
Si bien el mantenimiento activo sería el objetivo principal de dicho programa, destacamos algunos otros:

  • Mejorar el autoconcepto y la autoestima.
  • Potenciar las funciones cognitivas.
  • Mejorar las funciones motoras.
  • Potenciar las funciones neuromusculares.
  • Fomentar la comunicación en grupo.

Aunque la experiencia cotidiana y las aproximaciones teóricas, refrendan este tipo de técnicas como un recurso muy beneficioso a la hora de conseguir nuestros propósitos, debido a la imposibilidad de evaluar dichos métodos cuantitativamente, algunos profesionales prefieren otro tipo de herramientas a la hora de realizar sus intervenciones. No obstante, para garantizar su carácter terapéutico, siempre es importante definir qué objetivo queremos conseguir y con qué fin.

Tras año y medio realizando dicha actividad junto a mi compañera TASOC (Técnico Animación Sociocultural), en el que nos hemos beneficiado mutuamente de la visión de la otra, puedo decir que nuestra Gerontogimnasia Musical – Danzaterapia, es una de las actividades más enriquecedoras, tanto a nivel profesional como a nivel personal, que se llevan a cabo en nuestro centro.

Como decía Martin Buber “Mediante una acción intensamente experimentada, surge algo que no estaba allí antes”.