ESTE ES MI PUEBLO

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Da. Pabla Moli y D. José Gimeno, matrimonio BALLESOL MARIANA PINEDA, ZARAGOZA

Baroja, incluso escribió un libro dedicado al pueblo turolense de Mirambel. No muy lejos de allí encontramos uno de esos pueblos que aún perdiendo densidad de población son ricos en patrimonio.

Dª. Pabla Moli y D. José Gimeno, matrimonio residente en Ballesol Mariana Pineda, están orgullosos de haber nacido en Albalate del Arzobispo. Un nombre precioso para un pueblo que podemos imaginar rodeado de olivas, porque según ellos “produce el mejor aceite de España…y es el segundo pueblo más grande de la provincia después de Alcañiz”.

Ambos se hicieron novios y después de casados siguieron unidos a un pueblo catalogado conjunto histórico-artístico por sus calles estrechas, empedradas y empinadas hasta el Castillo –Palacio Episcopal de los siglos XIII y XIV. A pesar de que hace años que no vuelven, Dª. Pabla y D. José animan a los viajeros y curiosos a visitar “la iglesia parroquial de nuestra Señora de la Asunción, un templo del siglo XVI de estilo gótico renacentista”, y si es posible, “durante las fiestas de la Patrona, la Virgen de Arcos a finales de septiembre”.

Con cerca de 2.000 habitantes es un contrapunto a esa España vaciada, consecuencia “de la falta de interés político por abordar esta situación y apostar por la economía en los pequeños pueblos”, reflexionan ambos desde la residencia Ballesol Mariana Pineda.

Dª. Concha Gastán, residente en BALLESOL PUERTA DEL CARMEN, ZARAGOZA

Nací en la provincia de Huesca, a las puertas del Pirineo Aragonés, en la comarca de la Jacetania -nos va desvelando estas pistas Dª. Concha Gastán, residente en Ballesol Puerta del Carmen– en un entorno montañoso, en las cercanías de las estaciones de esquí de Astún y Candanchú. ¿Lo adivinas? Si, hablo de Jaca.

Es uno de los pueblos más conocidos de Aragón, aunque ella está dispuesta a enseñarlo desde el corazón y en primera persona. Posee una de las primeras catedrales de estilo románico de España. Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V gratificó a la ciudad de Jaca con los títulos de “muy noble, muy leal y muy vencedora, y con la flor de lis en su escudo”.

Dª. Concha conoció allí a su esposo, “en el baile del Casino”. ¡Qué tiempos! rememora enseñando unas fotos con la Ciudadela nevada, en la calle mayor, en la cruz del monte Oroel… “Hasta este año he seguido veraneando en Jaca, me encanta pasear, vivir la procesión de Santa Orosia, su gastronomía”.

La suya es una historia repetida. Unos años después de casarse, abandonó Jaca para vivir en Zaragoza. El éxodo a las grandes ciudades. “Me parece un desastre lo que está pasando con los pueblos, no se cuidan y tampoco a sus gentes, por eso se tienen que marchar”.

Y es que el valor que tiene encontrarse con personas como Dª. Concha está en la riqueza de sus recuerdos. En acontecimientos como el que vivió con siete años. “Mi padre era concejal del ayuntamiento. En 1930 hubo un alzamiento militar contra la monarquía de Alfonso XIII. Los capitanes Fermín Galán y Ángel García consiguieron la proclamación de la Segunda República Española desde los balcones del Ayuntamiento de Jaca. Finalmente nos enteramos que los sublevados fueron fusilados. Nunca pasé tanto miedo