EVOLUCIÓN CLÍNICA Y FUNCIONAL DE LOS PACIENTES QUE INGRESAN EN RESIDENCIAS TRAS UNA FRACTURA DE CADERA

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Estudio coordinado y presentado por el doctor Fermín García Gollarte, director médico de Ballesol Zona Mediterránea, y publicado en la revista Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

En España, más de 47.000 personas al año sufren una fractura de cadera. Pero los desafíos con los que se encuentra la medicina traumatológica y ortopédica en las personas mayores son tanto por su alto porcentaje, que representan el 49% de los ingresos, como por la tendencia en esta población a padecer mayor deterioro y aumento de mortalidad tras la intervención por este motivo.

El estudio “Evolución clínica y funcional de los pacientes que ingresan en residencias tras una fractura de cadera”, ha sido presentado por el Doctor Fermín García Gollarte, director médico de Ballesol Zona Mediterránea, junto a los Doctores Juan Ignacio Montalvo, Peggy Paola Ríos y Teresa Alarcón, del Servicio de Geriatría del hospital Universitario La Paz, en colaboración con el Doctor Álvaro Cuenllas y el jefe del departamento de fisioterapia de Ballesol, Francisco José Paz. Del informe se desprende que “los pacientes derivados a residencias tras una fractura de cadera presentan una mala situación clínica y funcional”.

El análisis desarrollado en centros Ballesol -el primero que se realiza en España en residencias para personas mayores- ha sido publicado en la revista Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y permite determinar, mediante una valoración clínica y funcional, la evolución de los pacientes con una fractura de cadera tras su derivación del hospital a las residencias.

La investigación se efectuó durante 90 días con 116 pacientes de las 24 residencias Ballesol participantes. La valoración integral y protocolizada (seguimiento nutricional, riesgo de caídas, análisis funcional, úlceras por presión, control del dolor, presencia de anemia, valores de vitamina D) determinó, entre otras conclusiones, que las personas que ingresaron en las residencias “presentaron altas tasas de deterioro funcional y cognitivo, problemas clínicos no resueltos como dolor moderado-severo, anemia, malnutrición y carencia de vitamina D”.

El estudio también recoge que la evolución de los residentes, “es muy satisfactoria en los parámetros que dependen de los equipos asistenciales de los centros”. Siendo aconsejable, por tanto, la necesidad de que exista una asistencia transversal que conlleve unos protocolos encaminados a la recuperación funcional, así como cuidados continuados y rehabilitación.

Además, en este estudio se demuestra que es necesaria la valoración geriátrica integral llevada a cabo por equipos interdisciplinares de las residencias contemplando, no sólo los aspectos rehabilitadores, sino además, los síndromes geriátricos asociados, como la nutrición el riesgo de caídas o el dolor y optimizando la medicación.

De esta forma, se obtendrán unos resultados satisfactorios consiguiendo una mejor autonomía del paciente. Queda demostrado que el binomio hospital-residencia consigue unos resultados favorables que habrá que tener en cuenta en el futuro.